Cuidados y Limpieza: mitos y verdades

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Los cuidados y limpieza del bebé son fundamentales para su bienestar y desarrollo.
Mitos y verdades en relación a este tema se detallan en esta sección.

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  • ¿Cuánto abrigo hay que ponerle al bebé?
    Esta suele ser una pregunta frecuente, en especial en los padres primerizos. El bebé aún no regula adecuadamente su temperatura corporal. Lo importante es elegir una ropa cómoda y fácil de poner y sacar, siendo ideales las prendas de algodón o hilo natural. Siempre ponerle una cantidad de abrigo un poco más que la que utiliza el adulto en ese mismo momento, durante el primer mes de vida. Cumplido el primer mes, la cantidad de abrigo debe ser la misma a la que viste el adulto.
  •  ¿Es normal que las deposiciones de mi recién nacido sean de color muy oscuro?
    Sí, las primeras deposiciones del bebé son de color negro, viscosas y con una consistencia gomosa. Se llaman meconio y aparecen en las primeras 48 horas de vida. En los siguientes días surgen las deposiciones de transición, que se van acercando al color verde amarronado. Más adelante, a medida que se produce el descenso de la leche materna, las deposiciones se vuelven más líquidas y de color amarillo con puntitos blancos, que son grumos de leche sin digerir.
  • ¿Es verdad que no se le deben limpiar los oídos al bebé?
    Sí, es cierto. Sólo es recomendable limpiar la parte externa de la oreja con algodón y agua. No se deben introducir copos de algodón u otros objetos dentro de los oídos para extraer la cera ya que muchas veces estos intentos sólo consiguen empujarla más profundamente. Si consideras que la cera se está acumulando, habla con tu pediatra.
  • ¿Cómo darse cuenta de que el bebé tiene frío?
    Una de las mejores maneras de darse cuenta si el bebé tiene frío es tocarle el cuerpo, ya sea la panza o la espalda, y comprobar la temperatura. No hay que tener en cuenta la temperatura de las manos o los pies, porque estas partes en los bebés siempre están más frías que el resto del cuerpo, en especial en los primeros meses de vida.
  •  ¿Cuándo debo comenzar a cepillarle los dientes a mi hijo?
    Los dientes sanos son importantes para la salud general de tu bebé. Le ayudan a masticar el alimento y a formar los sonidos y palabras al hablar. También afectan la manera como crece la mandíbula. Por esto, es crucial inculcarle al bebé buenos hábitos de salud oral desde que le sale su primer diente.
    Comienza a limpiarle los dientes y encías a tu bebé dos veces al día, usando un trapito o gasa mojados. También se puede usar un cepillo de dientes suave y una cantidad muy pequeña de crema dental (pasta de dientes) que no contenga flúor. Este tipo de crema no hace daño si el bebé la traga.
  • ¿Qué puedo hacer para que mi hijo no sufra con los cólicos?
    El cólico de los recién nacidos es uno de los retos más complicados para los padres. Se trata de un largo episodio de llanto que empieza, generalmente, al caer la tarde y finaliza a altas horas de la noche cuando el bebé se duerme. Se presenta hacia la segunda o tercera semana de vida del bebé y se extiende hasta los 2 a 3 meses de vida aproximadamente.
    Las causas de esta difícil situación no se han podido determinar con exactitud: se ha hablado de que tienen que ver con inmadurez del sistema nervioso del bebé, con inmadurez de su sistema digestivo, con reflujo, gases, alergia a la leche (materna o de fórmula), o estímulos del ambiente que rodean al niño y que en cierta medida lo agobian.
    Cuando el bebé tiene cólicos, dobla las rodillas, cierra los puños, frunce el entrecejo y aumenta su actividad. Su llanto va de triste a inconsolable, y puede llorar durante largas horas.
    Las estadísticas demuestran que uno de cada cinco bebés sufre de cólicos. Si tu niño pertenece a este grupo, lo mejor que se puede hacer es tener mucha paciencia y recordar que se trata de una situación pasajera. Tranquilizarse y evitar la ansiedad y la inseguridad, ya que esto es normal y esperable en los bebés pequeños.
    En el caso de los gases, se pueden poner en práctica estos ejercicios para aliviar los dolores que producen:
    – Realizar masajes en la panza del bebé, practicando movimientos circulares, cuidando que las manos estén tibias y nunca frías.
    – Para favorecer la expulsión de gases, practicar el movimiento de la bicicleta, flexionando las rodillas del bebé y los muslos hacia la panza, alternando sus piernas. A medida que elimina los gases se reduce la distensión de los intestinos y disminuyen los dolores intensos de panza.
    – Mecer al bebé con movimientos suaves, ubicándolo en posición boca abajo, con su panza apoyada sobre el brazo del adulto.
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