Hitos del desarrollo de tu bebé

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Te presentamos los 9 hitos más importantes del desarrollo físico de tu bebé para que sepas qué esperar de él en su primer tiempo de vida.

SONREÍR (8 semanas)

Muchas veces nuestro bebé nos sorprende con lo que parece ser una sonrisa, pero dudamos si se trata de eso realmente o es sólo una mueca por azar.
El bebé no es capaz de producir lo que se llama una sonrisa social hasta aproximadamente las 8 semanas de vida. Se necesita de ese tiempo para que su sistema nervioso y su visión se desarrollen lo suficiente para observar a una persona y producir una sonrisa en respuesta a ella.
El sonreír es la primera habilidad social de tu bebé (quien irá comprendiendo de a poco cómo funcionan las relaciones), así como una señal de su crecimiento emocional. Te está demostrando que es capaz de distinguir entre diferentes estados emocionales y es consciente ya por ejemplo que el sentimiento de felicidad al verte no es el mismo que experimenta cuando no estás a su lado.

GIRAR (2 a 3 meses)

Al estar boca abajo (siempre bajo tu supervisión), tu bebé puede levantarse en posición flexión de brazos y luego empezar a balancearse hacia adelante y hacia atrás, o patear. Entonces, si es lo suficientemente fuerte, esos movimientos lo harán girar dando un vuelco. Darse vuelta de atrás hacia adelante en forma intencional suele lograrse a los 5 meses de vida, dado que se requiere de mayor coordinación y fuerza. No es necesario que entrenes a tu bebé para que aprenda a rodar, aunque sí debes asegurarte de ofrecerle un lugar seguro para que pueda ponerlo a prueba cuando quiera.

TOMAR UN OBJETO CON LA MANO (3 ó 4 meses)

Después de los primeros meses, los bebés comienzan a evaluar dónde están las cosas en el espacio, y pueden planificar una acción, tal como agarrar un chupete. Con sólo soltar un objeto y luego recogerlo, tu bebé está aprendiendo que puede manipular las cosas con sus manos y va conociendo en mayor detalle cómo funcionan sus juguetes. Puede lograr que su sonajero produzca un sonido, lo cual le enseña lo que es causa y efecto. Ser capaz de tomar objetos con sus manos también significa que puede participar más en el juego, cuando lo hace solo o cuando juega con otros.

ABRAZAR (5 meses)

Tu bebé aprenderá rápidamente a abrazar a mamá, papá, su osito de peluche y a otras personas con las que se sienta a gusto, tan sólo observando a otros abrazarse y recibiendo abrazos de los demás.
Cada uno con su personalidad, no todos los bebés adoran los abrazos. Algunos son naturalmente más cariñosos, mientras que otros están demasiado ocupados explorando su entorno para detenerse por un abrazo. Así que trata de no tomarlo como algo personal si tu bebé no tira sus brazos alrededor de tu cuello tanto como quisieras. Muchas veces encontrarás que está más receptivo al afecto físico antes de su siesta, a la hora de acostarse o mientras miran libros juntos.

JUGAR A “¿DÓNDE ESTÁ?, ACÁ ESTÁ” (6 meses)

Puedes jugarlo cien veces con tu bebé, que siempre disfrutará este juego. El secreto está en el concepto de permanencia de los objetos: que sepa que a pesar de que él no pueda verlo,  tu rostro sigue allí detrás de tus manos o de la sábana. Comprender esto le genera mucha emoción al saber que en cualquier momento tu cara sonriente aparecerá en su vista. Unos meses más tarde, tu bebé será capaz de jugar a ocultarse él mismo.

peekaboo

SENTARSE SOLITO (8 meses)

Una vez que tu bebé tiene suficiente equilibrio, fuerza de brazos y control de su cabeza, cuello y la parte inferior de su cuerpo, será capaz de sentarse y disfrutar de un mundo completamente nuevo. En este punto, la mejora de la vista le permitirá ver objetos fuera de su línea de visión directa, y de aquí en adelante irá aprendiendo a pararse para lograr aún una mejor visión.
Al principio, no será capaz de sentarse por mucho tiempo por su cuenta y puede que tengas que poner tu mano como apoyo para que logre mantener el equilibrio. Para motivar a tu bebé a sentarse bien, pon su juguete preferido frente a él y luego muévelo lentamente de lado a lado para animarle a alcanzarlo. Así, deberá coordinar el movimiento de su torso y sus piernas, y estará sentado sin ayuda en muy poco tiempo.

GATEAR (6 a 10 meses)

Ahora que tu bebé ya se sienta por sí mismo, no pasará mucho tiempo antes de que comience a buscar ampliar sus horizontes. Probablemente se inicie mediante el reposicionamiento de su cuerpo, de estar sentado a estar en cuatro patas. Entonces, probará sus brazos hasta darse cuenta de que lo pueden soportar.
Algunos bebés comienzan a moverse sin hacer el gateo típico de manos y rodillas; se arrastran sobre su vientre sin levantar la parte inferior y con toda la fuerza en los brazos, o van de costado sobre una pierna, o incluso rodando. Para incentivarlo, libera el espacio y coloca las cosas que le gusten fuera de su alcance para que intente ir tras ellas. No dejes que se frustre, y alcánzale lo que desee si ves que no lo logra y esto lo perturba.

PARARSE TIRANDO DE ALGÚN OBJETO (8 meses)

Hasta ahora, tu bebé ha dependido de ti para ayudarle a ponerse de pie. Pero en torno a los 8 meses, los músculos de su torso y de sus piernas serán lo suficientemente fuertes para que pueda pararse por sí solo. Y es también allí cuando se dará cuenta de que es capaz de hacerlo: su confianza se ha visto impulsada por su capacidad para darse vuelta, sentarse solito y gatear.
Al principio, buscará cosas para empujarse hacia arriba, como la baranda de su cuna, el apoyabrazos del sofá o tu pierna, con lo cual es importante que retires los objetos que no sean seguros, lo suficientemente firmes para apoyarse o que tengan bordes filosos o punteagudos.
Y aunque no necesite tomar tus manos para levantarse y pueda hacerlo solo, no sabrá cómo doblar las rodillas para sentarse hasta aproximadamente los 10 ó 12 meses.

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CAMINAR (10 a 18 meses)

Los primeros pasos representan un gran salto en el desarrollo de tu hijo. Caminar requiere de fuerza muscular, coordinación, equilibrio y un cierto nivel de madurez emocional.
En el nivel más básico, caminar le permite a tu bebé tener sus manos libres para poder transportar cosas de un sitio a otro, mientras que él se mueve de manera autónoma. Gracias a todo lo que ha ido aprendiendo e incorporando sobre el espacio, los objetos y las personas, ahora puede “llevarte cosas”. Esto convierte una habilidad puramente física también en un juego y una rica interacción social.

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