Las 10 principales causas por las cuales tu bebé no duerme bien

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¿Tu bebé no logra dormir de corrido y tú estás agotada, sintiendo que podrías volverte loca en cualquier momento si debes levantarte otra vez a la mitad de la noche?  Sabemos que esta etapa es extremadamente difícil y debilitante, y todos en el hogar la padecen, incluyendo tu hijo. Sin embargo, la razón puede ser más simple de lo que crees.

Las siguientes son las causas más comunes para que esta alteración del sueño se produzca:

1) Tu bebé está demasiado cansado
Es un gran error pensar que los bebés que están muy cansados dormirán mejor. No lo harán. De hecho, dormirán peor, se despertarán más veces y estarán más molestos. Para evitar el exceso de cansancio, mantén a tu bebé en una rutina, aunque sea mínima, intentando que haga siestas regulares y la hora de dormir por la noche sea a horarios similares. Si tu bebé muestra señales de cansancio, acuéstalo antes de lo acostumbrado.

2) Tu bebé está sobreestimulado
Al igual que el exceso de cansancio, la sobreestimulación hace que sea muy difícil para un bebé conciliar el sueño. La sobreestimulación se produce cuando el entorno del bebé es tan estimulante que él es incapaz de calmarse fácilmente y termina hiper-alerta, inquieto e incluso ansioso. Demasiadas pantallas, ruido , juguetes, libros, cambios de lugar, llevarlo a hacer mandados, gente hablándole en la cara… Puedes evitar esto manteniéndolo en una buen rutina, haciendo de su descanso diario algo sagrado y creando un ambiente tranquilizador antes de sus siestas o de enviarlo a su cuna por la noche.

3) Tu bebé no tiene una buena rutina
Qué es una “buena rutina” varía de familia en familia. No tienes que hacer cosas específicas, sólo necesitas cierta regularidad, estabilidad y coherencia con tu bebé (por ejemplo, bañarlo siempre luego de la cena y antes de acostarlo, manteniendo este orden todos los días. Que para él las actividades diarias sean “esperables” y pueda en cierta forma anticiparse a lo que va ocurriendo).
La investigación está totalmente a favor del establecimiento de rutinas, dado que las ventajas que acarrean son en verdad eficaces. Verás que tu hijo dormirá mejor, comerá también mejor, estará más contento y la vida en general para los dos será más tranquila.

4) Tu bebé pasa mucho tiempo despierto antes de la siesta
En general, las madres piensan que su bebé no debe estar lo suficientemente cansado, ya que es capaz de mantenerse despierto por mucho tiempo. Que tu bebé pueda estar despierto largo rato no es un indicador de gran importancia, excepto que es capaz de mantener la vigilia cuando en realidad está listo para la cama.
Los bebés menores de 4 meses de edad necesitan una siesta alrededor de 1.5 horas después de levantarse. Esto significa que deben dormir múltiples siestas cortas por día.
A la edad de 9 meses, aún necesitan sólo estar despiertos alrededor de 2 horas antes de volver a conciliar el sueño. Una vez más, múltiples siestas durante el día.
La clave es: si tu bebé está despierto demasiado tiempo, va a luchar contra el sueño y esto se volverá en contra.

5) Tu bebé necesita un refuerzo para dormirse
Si tu bebé, para conciliar el sueño, necesita algo que sólo tú puedes darle, entonces requiere de lo que se conoce como un “refuerzo del sueño”. En esto se incluye el mecerlo, cantarle, darle de mamar o recostarlo sobre ti. Si tu hijo no consigue dormirse por su cuenta porque necesita  que hagas alguna de estas cosas por él, seguramente no dormirá mucho ni tampoco dormirá bien.

6) Tu bebé padece algún dolor físico o condición médica
El reflujo ácido, por ejemplo, hará que le sea más difícil dormirse, ya que le produce dolor. Si tu bebé por lo general duerme bien y luego se despierta abruptamente, podría tratarse de dolor de garganta o una infección del oído. También la dentición suele perturbar el sueño durante un tiempo. Sigue el consejo de su pediatra para intentar llevarlo al máximo confort posible, de modo que esto le permita obtener varias horas de sueño de calidad.

7) Tu bebé no puede lograr por sí mismo hacer una transición de sueño activo a sueño pasivo
Todos los seres humanos atraviesan por ciclos pasivos y activos del sueño. Cuando los bebés pasan de una fase a la otra (cada 45 a 60 minutos aproximadamente),  se despiertan en forma ligera. Si saben volver a dormirse solos, continuarán sin problemas. Si necesitan un “refuerzo del sueño”  y no pueden dormirse por su cuenta, despertarán. Esto explica las siestas cortas y los frecuentes despertares nocturnos. La manera de ayudar a tu bebé en la transición de sueño activo a pasivo es enseñándole a dormir por su cuenta, acostándolo en su cuna cuando está somnoliento pero aún despierto.

8) Tu bebé no tiene suficientes sólidos o necesita más leche
Quizás tu hijo necesite un poco más leche para saciarse más y descansar así un rato prolongado. Muchas veces también la causa por la cual los bebés despiertan de noche es que no tienen suficientes sólidos. En general los pediatras recomiendan esperar hasta los 6 meses para comenzar con la alimentación sólida, pero si consideras que la razón del despertar de tu hijo es porque tiene hambre, conversa con él sobre este tema y quizás puedas adelantar un poco las fechas para lograr que vaya a dormir satisfecho. Al iniciar con la comida sólida, verás una gran mejoría en el sueño de tu bebé.

9) Tu bebé tiene demasiado calor o frío
Si lo notas sudoroso, quítale una capa de ropa o de sábanas. Abrígalo más si el ambiente tiende a enfriarse de noche. Siempre ten en mente que los bebés por lo general necesitan una capa más de abrigo que los adultos para estar cómodos.

10) El bebé está atravesando por una fase de crecimiento
A menudo nuestro bebé pasará de dormir bien, a tener dificultades. Esto se debe a saltos en su desarrollo o períodos de crecimiento rápido que lo hacen estar más fastidioso y comportarse de forma diferente a lo usual. En este caso, se recomienda modificar un poco su rutina para darle un poco más de lo que necesite y que se sienta a gusto durante este momento de cambio. Por ejemplo, darle más leche o sólidos durante el día.


Lograr en un bebé un sueño corrido, de varias horas y sin sobresaltos no fue ni será nunca una tarea fácil. Debes ser consistente, mantener una rutina e ir ayudándolo 
con paciencia en este aprendizaje.  

 

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