“No creo que nadie pueda comprender por lo que hemos atravesado…”

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Dan Majesky y su esposa Leah han intentado tener un bebé por más de 3 años. En un post de Facebook realmente sin filtro que se ha vuelto viral alrededor del mundo, Dan narra la crónica de lo que ha sido toda esta experiencia desde su punto de vista: el avergonzante proceso de “depositar” una muestra para inseminación, la pérdida del embarazo de su mujer, la envidia incontrolable, y la agonía y el sufrimiento en cada paso de este duro camino.


¿Tienes un minuto? Tengo aquí una especie de historia larga. No creo que nadie pueda comprender por lo que hemos atravesado. Leah y yo hemos intentado conseguir un embarazo por más de 3 años. No estoy seguro cuándo exactamente dejamos de cuidarnos. Como todos nuestros planes, no empezamos con un plan, sino que decidimos que si nos embarazábamos, eso sería genial.
¡Estamos en nuestros 30! Las cosas están probablemente un poco más polvorientas y oxidadas. Por ello, 3 años atrás comenzamos a usar aplicaciones y calendarios para registrar esto y aquello. Tests de ovulación. Historias de esposas mayores sobre posiciones y tiempos propicios. Tuvimos atrasos del período. Y algunos períodos que nunca llegaron. Los doctores dijeron que estábamos bien y continuamos intentando. Pero aún así, no conseguíamos el embarazo. Entonces vinieron las hormonas para Leah. Las hormonas fallaron, no había embarazo, y el reloj biológico seguía corriendo.
Déjame decirte algo, no hay nada mejor que puedas decirle a una mujer para hacerla sentir joven, hermosa y vibrante, que: ´tienes una producción menguante de óvulos y es momento de ponerse a ritmo´.


Luego vino la inseminación intrauterina, consistente en inyecciones en casa y más hormonas. Mi trabajo consistía en tratar de no decir nada estúpido, porque ella también necesitaba estar calmada. Trataba de evitar frases como “Hey”, “Te amo”, o “Buenos días”, pero lo mejor era cuando alguien le preguntaba cuándo íbamos a tener hijos, eso era lo mejor. 

Después llegó el proceso de la “recolección” en el que Majesky realizó varios depósitos de esperma en la consulta del doctor para la inseminación: “Es muy raro. Puedes hacerlo en casa si quieres pero luego estás bajo la presión del reloj para llevar tu muestra al laboratorio a tiempo. No necesito ese tipo de estrés.”.
La sala en la que Dan debía obtener su muestra “era una mezcla de habitación de hotel y de oficina. Tenía una gran imagen del estadio de Football de la Universidad del Estado de Ohaio llena de fanáticos, en la pared sobre un pequeño sofá de vinilo. Había una sábana prolijamente doblada, limpia y crujiente, colgando del apoya-brazos (…). Llevo mi bolsa de papel con el espécimen como una bolsa de almuerzo. El mismo sándwich de pavo que he tenido cada día durante años. Con esperanza, sí, pero con el escepticismo de la rutina.

Luego de la inseminación, el juego de esperar empieza otra vez. Los meses pasan y los tests negativos continúan.
Ves a tus amigos embarazarse y te pones un poco triste. Pero te enfadas contigo mismo porque quieres sentirte contento por los demás, y eso no es justo para ellos. Y luego la chica de enfrente de 17 años queda embarazada y te pones aún más triste. Y tu prima queda embarazada y te pones aún más triste… Y ves otra gente que le grita a sus niños… y sólo quieres morir porque tú darías cualquier cosa por tener un niño montando una rabieta en el pasillo de los cereales del supermercado.

 No quieres odiar a la gente, no lo quieres. Creo que los bebés son hermosos. Pienso que los niños son geniales, pero no puedes evitar los celos. La envidia. El resentimiento. Realmente se arrastra sobre ti. Y buscas cosas positivas. Y empiezas a pensar en otras opciones”.

Eventualmente, Majesky y su esposa obtuvieron su prueba de embarazo positiva en la consulta médica. Estaban exaltados: “Algunas semanas luego vas para un ultrasonido y ahí está. Sí, me refiero a que es un renacuajo con una cabeza gigante. Ahí está su cerebro, y ahí está su corazón, aleteando, y es tan real… y te relajas… Todo se veía bien e iba sobre ruedas, así que cuando fuimos por un escaneo final antes de ser enviados a nuestro obstetra algunas semanas luego, todo era risas y chistes.”. Pero los doctores no pudieron encontrar el latido del corazón. Su esposa sufrió un aborto.
“He sentido el tiempo detenerse antes: accidentes de coche, caerse de una cerca, un salto en bicicleta en la montaña que sale mal… Nunca he sentido el vértigo del infinito como cuando nos dijeron que nuestro bebé estaba muerto.“.

Luego de que Leah atravesó un procedimiento para remover el tejido fetal y todo estuvo “limpio”, empezaron a intentarlo otra vez. Pero era demasiado para manejar, así que frenaron. “Nuestro doctor me dijo, en privado, que debíamos cuidarnos, pero que si queríamos tener un bebé, o debíamos movernos ahora, o empezar a discutir los próximos pasos.”. Así que lo intentaron un par de veces más. “La última vez, Leah no podía soportar mirar el test ella misma, así que lo miré yo mientras ella estaba en la ducha, y le dije que no, que era negativo. Mientras se quedó ahí llorando, yo busqué en Google ´prueba de embarazo, línea débil´. Como resulta, aún hasta la línea más débil en todo el mundo significa que estás embarazada. Así que, estamos embarazados.

Previamente al post de Majesky en Facebook el 20 de Mayo de 2016, escucharon el latido del corazón del bebé y tuvieron otro ultrasonido para confirmar que el embarazo era viable.
Estamos tan nerviosos. Tan, tan nerviosos. No me atrevería a postear esto hasta no estar en la zona segura, y listos para contarle a la gente. Casi nadie lo sabe ahora. Estamos preocupados por que se rompa el hechizo, nosotros que no creemos en hechizos. Principalmente, tenemos miedo de volver a atravesar por el dolor (…). Estoy contento, estamos contentos… estamos embarazados.”.


Los Majesky recibieron a Josephine Teresa Majesky el 19 de Noviembre de 2016. “Tiene los ojos de su madre y el cabello de su padre, y es la cosa más hermosa que jamás he visto”.

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