Padres: mitos y verdades

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Ser padres es todo un desafío, en el cual aprendemos día a día. Algunas preguntas en relación a nuestro nuevo rol son contestadas en esta sección.

  • ¿Qué es la depresión posparto y cómo superarla?
    La depresión posparto es un trastorno que afecta al 50% de las mujeres una vez que dan a luz y, si no hay complicaciones, desaparece al cabo de algunas semanas. Se trata de un estado de tristeza en el que la mujer llora por motivos que hasta desconoce, se siente agobiada, insegura, temerosa y angustiada.
    No hay que confundir este cuadro con la llamada depresión puerperal, el cual es un trastorno menos frecuente, de síntomas más intensos, y que no se revierte naturalmente en pocas semanas, sino que requiere de ayuda profesional.
    Las causas más frecuentes de la depresión posparto son:
    – Disconformidad con la propia imagen corporal: la mujer se ve gorda, sin forma, siente que su cuerpo ya no es y nunca será el mismo.
    – Dificultades en la lactancia: dolores en las mamas, problemas en la prendida del bebé al pecho, producción de poca leche.
    – Trastornos del sueño: insomnio en la madre, imposibilidad de descansar bien en los ratos que el bebé duerme.
    – Falta de organización: sensación de desborde por la nueva situación con la llegada del bebé a la familia.
    Siempre hay que recordar que se trata de un estado pasajero. Todo se resolverá con un poco de paciencia y ayuda de los seres queridos. La madre necesita que se le brinde mucho apoyo, contención y amor; que su familia le dé una mano, por más mínima que sea, para ir saliendo de a poco de esta depresión y así poder disfrutar del maravilloso hijo que llegó a su vida.
  • ¿El bebé se malcría por estar en brazos?
    A través del contacto y las caricias, la mamá y el bebé se pueden comunicar intensamente. El contacto piel a piel favorece el vínculo entre ambos y afianza la confianza materna. Ningún bebé se malcría por estar en brazos de su mamá, en ellos se siente el ser más seguro de este planeta. Cuando una mamá cuida, sostiene y tiene en brazos a su bebé, no sólo le ofrece seguridad sino que también lo integra y lo conforma, le permite ser un ser humano.78655403-Baby-with-parents
  • ¿Cómo puedo calmar a mi bebé que no para de llorar?
    Aprender a manejar el llanto de un bebé no es tarea fácil. No existe una fórmula cien por ciento exitosa, pero sí algunas técnicas que podrían ayudar:
    – Alzar al bebé cuando llore. Atender su llamado rápidamente porque a medida que pasen los minutos irá perdiendo la paciencia y luego será más difícil calmarlo.
    – Revisar que todas sus necesidades están satisfechas: ¿comió?, ¿su pañal está limpio?, ¿tiene frío o calor?, ¿necesita expulsar un gas?
    – Arrullarlo en brazos o llevarlo de pase en su cochecito, ya que los movimientos rítmicos y suaves tienden a relajarlo.
    – Cambiarlo de ambiente, con una nueva vista que permita distraerlo.
    – Poner música suave o permitirle escuchar los sonidos de la calle.
    – Cargarlo en brazos y explicarle lo que se va haciendo. A muchos bebés los entretiene la voz de la madre y el pasar de un ambiente a otro.
    – Cantar una canción de cuna y repetirla una vez tras otra. A los bebés les encantan las repeticiones.
    – Hacerle un masaje en la espalda o el pecho, con movimientos suaves y en un ambiente agradable, tranquilo y con una correcta temperatura.
    – Pedir ayuda a alguien más cuando el bebé no se tranquilice y la paciencia de la madre haya llegado a su límite. Recordar que los bebés perciben el estado anímico de la mamá y se sienten aún más afectados cuando ella está tensa.
  •  ¿Puedo fumar durante la lactancia?
    Se puede fumar durante la lactancia, pero está desaconsejado. El monóxido de carbono y la nicotina del cigarrillo aumentan la carboxihemoglobina fetal y reducen el flujo que llega a la placenta; estas dos cosas limitan el oxígeno que le llega al feto. Como consecuencia se observa mayor riesgo de abortos espontáneos, placenta previa, embarazo ectópico, nacimientos prematuros y retraso del crecimiento.
    Incluso luego del nacimiento el fumar aumenta el riesgo de muerte súbita infantil y problemas respiratorios en el niño. El humo del cigarrillo que queda en el ambiente es muy nocivo para él. Los hijos de fumadores suelen estar más predispuestos al síndrome de muerte súbita del lactante, tener más infecciones respiratorias, asma, entre otras complicaciones de salud.
    Por todo esto lo que se recomienda, entonces, es dejar de fumar antes de la concepción.
  • ¿Por qué no disciplinar a nuestros hijos con el grito?
    Si los padres no son capaces de lidiar con ciertas situaciones, se frustran, se enojan y recurren a la estrategia de gritar. Comprensible, pero inútil. Esto funciona como una vía de escape, de descarga, que sin embargo a la larga no conduce a nada productivo y no facilita un cambio en las acciones del niño que generaron la situación de malestar en primer lugar.
    Además, si recurres al grito como un hábito, tu hijo se acostumbrará al volumen de tu voz y seguirá presionándote para que cada vez alcances un nivel más y más alto. Los niños cuyos padres gritan con frecuencia, eventualmente lo incorporan a sus vidas como una constante y entonces el grito deja de causar el shock que originaba al inicio.
    No es la solución tampoco NUNCA gritar, sino no utilizarlo como una herramienta diaria. Grita cuando tu hijo cruce la calle corriendo o cuando esté a punto de introducir un tenedor en un enchufe. Lo que debes transmitir es que cuando gritas, es porque algo realmente serio ha ocurrido.¿Cómo evitar gritar? ¿Qué otra estrategia adoptar?
    La mayor frustración de los padres aparece frente al caos: cuando sus hijos corren por toda la casa, sin hacer caso, gritando y rompiendo cosas a su paso. Una recomendada estrategia para evitar estos problemas es crear una rutina en el hogar. Las rutinas te ahorrarán grandes momentos de frustración al establecer y ceñirte a expectativas claras para con tus hijos.Ante todo, identifica los momentos del día en que tienes más probabilidades de empezar a gritar. Para muchos padres esto ocurre al final de la jornada, cuando todo el mundo está agotado. Todo lo que necesitas hacer es establecer una hora de acostarse y tener tres o cuatro cosas que tu hijo sepa con certeza que ocurrirán a antes de apagar las luces. Podría ser algo como esto:
    – 21.00 hs: cepillarse los dientes y ponerse el pijama.
    – 21.15 hs: mamá o papá leen a su hijo uno o dos cuentos.
    – 21.30 hs: mamá o papá cantan una canción.
    – 21.35 hs: tiempo de los abrazos y el beso de las buenas noches. Mamá o papa arropan a su hijo en la cama.
    – 21.40: hora de apagar las luces y dormir.
    Mantén este orden cada noche y no te desvíes de él. Ya no tendrás que decirle a tu hijo: “¡Se suponía que debías estar en la cama hace una hora!”; ahora será tu trabajo hacerlo cumplir esa línea de tiempo y mantenerla firme.

    ¿Por qué un temporizador resulta tan útil?
    Un contador de tiempo es un instrumento ventajoso a la hora de disciplinar a nuestros hijos. Cuando tengas una lista de tareas que quisieras que tu hijo logre (como desayunar, ponerse los zapatos y salir hacia el jardín, por ejemplo), dile que vas a configurar un temporizador durante 20 minutos y si no se acaban todas las tareas de la lista cuando suene la alarma, habrá una consecuencia. Esta consecuencia podría ser no darle una golosina luego del almuerzo o no permitirle ver televisión después de la escuela. O, si el temporizador se establece a la hora de acostarse, no habrá lectura del cuento o no se cantará una canción.
    Suena un poco duro, pero ya verás la gran ventaja: a los niños realmente les encanta intentar batir el tiempo estipulado por el temporizador. Ellos lo tomarán como un reto personal.

    Recuerda que nunca es fácil criar a nuestros hijos y disciplinarlos sin levantar la voz. Ser padres es difícil y sabemos que pones lo mejor de ti día tras día. Las rutinas y los sistemas establecidos no son la respuesta a todos los problemas, pero te darán una mano en esta tarea, para que toda la familia pueda transitar este camino de aprendizaje y hacerlo lo más enriquecedor posible.

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