Llega el invierno: cómo cuidar a tu hijo de enfermedades e infecciones

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Los niños son susceptibles de padecer muchas enfermedades infecciosas, especialmente en los primeros meses y años de vida. Algunas de las más comunes y difíciles de evitar son: infecciones virales o bacterianas del tracto respiratorio superior (como gripe, bronquitis, bronquiolitis, neumonía), infecciones del oído, sinusitis, impétigo (infección de la piel) y conjuntivitis (ojo rojo).

La palabra clave en la prevención de estas infecciones de la infancia es: “vacunación”. Las vacunas han demostrado ser muy eficaces en la prevención de enfermedades y en la mejora de las tasas de mortalidad infantil.

El pediatra irá indicando qué vacunas requiere el niño y en qué momento, pero siempre es bueno tener a mano el Calendario Nacional de Vacunación.

El Estado Nacional argentino garantiza vacunas gratuitas en centros de salud y hospitales públicos en todo el país. Hay que tener en cuenta que los sistemas de vacunación varían de acuerdo a cada país y a la situación epidemiológica de cada uno.

Las enfermedades respiratorias son más frecuentes durante el invierno y resultan la principal causa de internación y consulta médica. Afectan a toda la población pero, fundamentalmente, a los menores de 5 años y a las personas de más de 65 años.

En Argentina, la vacunación antigripal se encuentra dentro del Calendario Nacional de Vacunación y está indicada para:

  • Mujeres embarazadas, en cualquier momento de la gestación.
  • Mujeres que tienen bebés menores de 6 meses.
  • Niños entre 6 y 24 meses inclusive (deben recibir 2 dosis, con un intervalo mínimo de cuatro semanas).
  • Mayores de 65 años.
  • Trabajadores de la salud.
  • Niños y adultos que tienen entre 2 y 64 años con enfermedades crónicas -respiratorias, cardíacas, renales, diabetes, obesidad mórbida-, con receta médica.

Todas las personas integrantes de estos grupos deben vacunarse anualmente.

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IMPORTANTE:

Para prevenir enfermedades respiratorias tales como la gripe, la bronquiolitis, la bronquitis y la neumonía, entre otras, es importante que además de tener el calendario de vacunación al día, se pongan en práctica ciertas estrategias de higiene. Estas pautas deben seguirse para contrarrestar la propagación de los gérmenes que provocan enfermedades:

  • Evitar que el bebé comparta chupetes, vasos para tomar agua, utensilios para comer, toallas o cepillos de dientes.
  • Lavarse las manos con agua y jabón después de volver de la calle, antes de cocinar o comer y después de ir al baño o cambiar pañales. Todas las personas que estén en contacto con el niño, en especial durante los primeros meses de vida, deben lavarse bien las manos o aplicarse alcohol en gel para alzarlo o acariciarlo.
  • Mantener limpio y aireado al hogar, ventilar los ambientes al menos dos veces por día y no fumar cerca del bebé o en los lugares cerrados donde él vaya a permanecer.
  • Sostener la lactancia materna, al menos hasta que el bebé cumpla los 6 meses y ofrecerle el pecho con más frecuencia en caso de que se enferme.
  • No automedicar al niño. El consumo de remedios sin receta puede producir intoxicación y ocultar los síntomas de la enfermedad, dificultando un diagnóstico correcto y empeorando el cuadro clínico.
  • Cubrirse la boca al toser o estornudar con un pañuelo descartable o con el pliegue del codo para evitar contagiar a otros.
  • Ejercer una manipulación segura de alimentos, la cual previene que éstos se contaminen con bacterias y otros gérmenes, que pueden ocasionar por ejemplo dolor de estómago o vómitos. Para evitar estos problemas:
    – Evite cambiar los pañales en áreas donde se preparan o consumen alimentos.
    – Asegúrese de lavarse las manos y de limpiar las superficies de la cocina antes y después de preparar los alimentos.
    – Limpie su tabla para cortar o la superficie de la cocina después de preparar carnes crudas para cocinar y limpie antes de usar la superficie para preparar cualquier alimento que no se cocine como ensaladas, frutas o verduras.
    – Cocine la carne molida completamente.
    – Lave las verduras crudas y la fruta minuciosamente antes de comerlas.
    – Cocine los alimentos congelados inmediatamente después de descongelarlos.
    – Limpie los utensilios con frecuencia durante la preparación de los alimentos, lavándolos después de usarlos en alimentos crudos y antes de usarlos de nuevo con los alimentos cocidos.
    – En lo que se refiere a las sobras, almacénelas correctamente y colóquelas en la heladera o congelador inmediatamente después para evitar la proliferación de los gérmenes. No deje alimentos perecederos afuera por más de un par de horas.

El seguir todas estas pautas y buenas prácticas de salud ayudará mucho para que su hijo, así como el resto de los integrantes de su hogar, sufran menos enfermedades.

 RECORDAR:

Un bebé necesita atención cuando:

  • Respira rápido y con silbidos o ronquidos.
  • Se le hunde el pecho al respirar.
  • Presenta decaimiento y rechaza el alimento.
  • Tiene alta temperatura corporal (+ de 38ºC).

El riesgo es mayor si tiene menos de 3 meses, bajo peso o es prematuro.
En todos estos casos, acudir con urgencia al centro de salud más cercano para que el niño reciba la atención médica correspondiente.

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2 comentarios

  1. Alentar a las autoridades sanitarias nacionales a poner en practica programas eficaces de fluoracion para la prevencion de la caries dental;

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