Reincorporarse al trabajo luego de la licencia

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Regresar al trabajo luego de ser madre suele ser un momento difícil, cargado de emociones y sentimientos contrapuestos. Surgen miedos, angustia, culpa. Nos parece casi imposible dejar a nuestro bebé, tan chiquito e indefenso, al cuidado de otra persona… ¿y si me extraña?, ¿si llora y nadie puede calmarlo? Nos hacemos éstas y muchas otras preguntas, le damos vuelta en la cabeza una y otra vez. Tranquila, respira profundo y relájate. Aunque cueste se puede, y en BBamor te damos algunos consejos para hacer más ameno el proceso.

¿Ya te acostumbraste a estar en casa con tu bebé y la vida en la que te levantabas para ir a trabajar parece un recuerdo lejano? A pesar de ello, el día en que finaliza tu licencia se acerca y la sola idea de dejar a tu hijo tan chiquito te despierta miedos, dudas, inseguridad. Además, el sólo pensar en madrugar para ir a trabajar después de noches agitadas entre llanto y dar el pecho parece hasta imposible. Y por si fuera poco, luego aparece la culpa: ¿cómo se puede pasar tanto tiempo lejos de tu bebé?
No importa cuánto lo hayas pensado y evaluado, debes estar preparada para días difíciles en los que te plantearás si se trata de la decisión correcta. Y para una mezcla de emociones.

Es común que surja mucha culpa, sea cual sea el motivo que te impulse a regresar al trabajo: puede que te sientas culpable por dejar a tu bebé al cuidado de otra persona, o puedes sentirte culpable por estar ansiosa por recuperar algo de tu antigua vida. Este sentimiento es pasajero e irá desapareciendo a medida que pasen los días y te vayas adaptando a tu nueva rutina.

Aunque el camino no sea fácil y haya avances pero también retrocesos, te damos aquí algunos consejos que harán el regreso al trabajo un poco menos estresante.

Practica tu nueva rutina
Te tomará un tiempo aprender a equilibrar tus nuevos roles (de mamá y de trabajadora), y lo lograrás más rápido si tu rutina diaria es eficiente y está bien organizada. Te recomendamos practicar tus nuevos horarios al menos una semana antes de reincorporarte al trabajo. Si tu bebé irá a una guardería, jardín maternal o quedará al cuidado de otra persona, arregla para que ello suceda en esa misma semana.
Asegúrate de configurar la alarma más temprano tu primera semana de trabajo, a fin de darte tiempo para resolver cualquier inconveniente que se presente. Y no te olvides de tener pensado un buen plan para el caso de que tu bebé (o su cuidador) se enferme.

Descansa tanto como puedas
Una de las mayores quejas de las madres que trabajan es el agotamiento extremo, y cuando estás cansada es mucho más fácil caer en pedazos y que el resto de tu vida se desequilibre. Por este motivo, tus propias necesidades de sueño deben tener prioridad sobre otras tareas del hogar. Desde ya que hay tareas que TENEMOS que hacer y no podemos postergar, lo importante es no obsesionarse ni pretender que la casa luzca como en las revistas. Ahora las prioridades son otras y tu descanso es muy importante. Dado que te levantarás temprano, intenta organizarte para acostarte también temprano y lograr la mayor cantidad de horas de sueño posibles.

Reserva tiempo para tu relaciones de “mamás”
Durante tu licencia quizás hayas entablado nuevas amistades con otras mamás. No pongas esas relaciones en un segundo plano una vez que comiences a trabajar. Los vínculos con otras mamás son vitales, ya que representan un gran apoyo emocional. Puedes compartir con ellas tus experiencias y sentirte acompañada en esta ardua pero hermosa tarea de ser una mamá que trabaja.

No exteriorices tus preocupaciones en la oficina
Aunque puedas sentirte en una ruina absoluta cuando estás en tu escritorio, preocupada por tu bebé , sintiéndote agotada física y mentalmente, siendo intimidada por montones de trabajo que se han acumulado en tu ausencia, no lo exteriorices ni dejes que tu jefe crea que no puedes lidiar con todo. Mantén tus preocupaciones para ti misma y evita ventilarlas a tus compañeros de trabajo. Con el tiempo encontrarás la manera de ir adaptándote y equilibrando tus roles, y este acto de “malabarismo” que ahora resulta tan complejo te hará una persona más productiva y eficiente, capaz de realizar múltiples tareas.

Mantente fuerte y piensa alternativas
En tus primeros meses de regreso al trabajo, sin duda habrá días en que creerás que no puedes manejarlo y querrás renunciar. Sé fuerte y no abandones, al menos por un tiempo. Los expertos dicen que la mayoría de las mamás necesitan tiempo para acostumbrarse a una nueva rutina. Si después de unos meses todavía crees que no puedes llevar adelante esta nueva vida, piensa en algunas alternativas, como pedirle a tu jefe un horario más flexible que te permita trabajar desde casa uno o dos días a la semana, o intenta un arreglo de trabajo a tiempo parcial al menos por un tiempo. Piensa un plan concreto antes de hablarlo con tu jefe y ve preparada para la posibilidad de que su respuesta sea negativa. Si ese es el caso, tal vez es hora de considerar si este trabajo es el adecuado para ti. Al fin de cuentas, tu objetivo debería ser encontrar un sano equilibrio que funcione para ti, tu carrera y tu familia.

Trabajar pero continuar la lactancia
Si planeas regresar al trabajo y continuar dando el pecho a tu bebé, debes comenzar una rutina de extracción de tu leche un tiempo antes de que finalice tu licencia.
– Inicia la extracción y la congelación de la leche un mes antes de regresar al trabajo. Así adquirirás el hábito de sacarte la leche y acumularás un suministro de emergencia.
– Permite que alguien más le dé una mamadera a tu bebé. El pequeño tiene que ir acostumbrándose a ser alimentado por otra persona además de su madre.
– Habla con tu jefe para acordar un plan de extracción de leche que funcione para ambos. Puedes sugerirle dividir la hora del almuerzo en pequeñas sesiones: requerirás para cada extracción de 15 a 20 minutos, dos a tres veces al día.
– Encuentra un lugar privado. Si tu empresa no cuenta con una sala de lactancia designada, tal vez haya una oficina o una sala de conferencias vacía que se pueda utilizar para la extracción de tu leche. Lo importante es que te sientas cómoda y tranquila mientras lo haces.

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