Sueño: mitos y verdades

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El sueño de nuestros hijos nos genera ciertas dudas, en especial durante los primeros meses de vida.
En esta sección encontrarás algunas preguntas frecuentes en relación a este tema.

  • ¿Cuál es la mejor posición para acostar al bebé?
    Más allá de que durante mucho tiempo existió la teoría de que los bebés debían dormir boca abajo, nuevas investigaciones han demostrado que esa posición es la menos recomendable para el bebé dado que está ligada a la muerte súbita. El niño debe dormir boca arriba sobre un colchón firme. Esta posición le permite respirar mejor y sin dificultades. De todas formas, no hay que angustiarse ni permanecer vigilante junto a la cuna para moverlo o reacomodarlo si él se ha dado vuelta. Sí es importante evitar los juguetes, almohadones, almohadas o peluches a la hora de dormir, porque pueden dificultar o impedir la respiración del pequeño si entran en contacto con su cara.
  •  Mi hijo recién nacido duerme demasiado, ¿es normal esto?
    Es completamente normal. El bebé se está recuperando del enorme esfuerzo de nacer. Los recién nacidos tienen muy poco tiempo de vigilia durante las primeras semanas de vida, estando despiertos en promedio durante un par de minutos por hora. Ya a comienzos del segundo mes, la mayoría logra estar activo un par de horas al finalizar el día.

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  • ¿Existe alguna técnica para hacer dormir a mi bebé?
    Antes del primer mes es normal que el bebé no distinga entre el día y la noche, razón por la cual muchas veces esté despierto a altas horas de la madrugada. Esta situación va a cambiar poco a poco a medida que el niño aprenda a diferencia los dos momentos. Una manera de ayudarlo es reforzar el día con actividad y la noche con tranquilidad.
    Si el bebé se duerme durante la mañana, no oscurezcas el ambiente ni permanezcas en silencio, permite que las actividades diurnas sigan su curso normal. Al cabo de 4 horas seguidas de sueño, procura despertarlo. Intenta hacerlo poniendo un poco de música, haciéndole cosquillas o desvistiéndolo un poco. Una vez despierto, atrae su atención con canciones, mimos o juegos.
    Cuando llegue la noche, busca un ambiente muy tranquilo y cálido para el bebé, sin ruidos y con una temperatura agradable. Establece una rutina a la hora de llevarlo a la cuna: ponle el pijama siempre en el mismo lugar y explícale que llegó el momento de ir a dormir. Si el bebé está intranquilo, colócalo contra tu pecho. Eso lo ayudará a conciliar el sueño porque escuchará tus latidos, los cuales lo acompañaron en el vientre durante todo el embarazo.
  • ¿Cómo le enseño a dormirse solo?
    Ambos padres deben ponerse de acuerdo a cerca de cómo van a encarar el aprendizaje de la rutina del sueño y los horarios, las decisiones tienen que tomarse en común para que el bebé no advierta la existencia de contradicciones. Cuando se acerque la hora de dormir, la casa debe estar tranquila, evitando en especial juegos o estímulos que exciten al bebé. Una vez que lo acuestes, susúrrale una canción de cuna, mirándolo a los ojos y transmitiéndole confianza y seguridad. De a poco hay que enseñarle a dormirse solo, en lugar de esperar a que se duerma en brazos, para acostarlo dormido. Si el bebé se queda dormido tomando el pecho, antes de acostarlo se le puede dar un beso de buenas noches. Si abre los ojos, acuéstalo en su cuna en ese momento. Si se despierta y empieza a llorar, no lo alces. Para que este aprendizaje sea exitoso es muy importante que el bebé entienda que no se duerme en tus brazos. De lo contrario, tendrá siempre la fantasía de que está durmiendo junto a su mamá.
    Durante este proceso, es normal que el bebé tenga una o dos semanas de inquietud. Lo importante es transmitirle confianza y serenidad, y demostrarle que estás con él y que lo cuidarás siempre aunque duerma en su cuna y en su cuarto. Poco a poco lo irá aceptando y adquiriendo un buen hábito de sueño.
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